México: Ganaron las Transnacionales

Carlos Fazio

Encubierta en una machacona propaganda oficial de corte orwelliano, Felipe Calderón logró lo que no habían obtenido los anteriores cuatro gobiernos neoliberales: formalizar la desnacionalización petrolera. Lo hizo sin alterar el texto constitucional, a través de leyes secundarias a todas luces violatorias del espíritu de la Carta Magna. Es decir, por la puerta de atrás, como ha venido entrando prácticamente todo el capital privado en el sector de la energía.

La iniciativa aprobada por el Congreso permite la inversión extranjera en áreas que antes estaban reservadas a Petróleos Mexicanos (Pemex). Una vez más se impusieron los intereses de las transnacionales, empresas que se aprestan a firmar contratos para la explotación de crudo y gas en zonas como Chicontepec y en aguas profundas del Golfo de México.

Calderón calificó a la reforma energética como la más grande en la historia de México desde 1938, año de la expropiación petrolera decretada por el presidente Lázaro Cárdenas.

El líder opositor Andrés Manuel López Obrador y el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, en inferioridad de fuerzas, lograron abrir al debate nacional la reforma, exhibieron la propaganda mentirosa del régimen sobre la “no privatización de PEMEX”, contrarrestaron el adoctrinamiento mediático de los privatizadores y demostraron que la iniciativa “calderonista” contrariaba la Constitución y empujaron la acción conjunta de las fuerzas que integran el Frente Amplio Progresista (FAP), cuyos legisladores lograron eliminar las características más lesivas y groseras de la iniciativa oficial. Pero no pudieron echar abajo la esencia de la iniciativa presidencial: garantizar la apertura a la inversión extranjera.

Además, junto con los resquicios legales de las nuevas leyes, cuando la desregulación es reconocida como una de las principales causas de la crisis económica global, la “mayor autonomía” y “flexibilidad” de Pemex permitirán que continúen el contratismo y la corrupción. Ahora, el mismo sistema de contratos que impuso Estados Unidos en Irak, se aplicará en México, pero sin ocupación militar, ya que aquí tienen a Calderón.

: Revista Acción