¿”Guerra total” o genocidio?

Hernán Viudes (Cetedo)

De los aproximadamente 360 muertos desde el comienzo de los bombardeos aéreos en la zona de la Franja de Gaza, cuatro son israelíes y 356 palestinos.

A ellos hay que sumarles a 120 personas que se encuentran en estado crítico de los cerca de 1700 heridos que también pertenecen a este pueblo, según los datos aportados por el jefe de los servicios de emergencia de la franja, Muawiya Hasanein. Los mismos son coincidentes con las cifras obtenidos en hospitales y difundidas por Christopher Gunness, el vocero de la Agencia de Naciones Unidas para la Ayuda a los Refugiados Palestinos (UNRWA), quien especificó además que 57 muertos son civiles, de los cuales 21 son niños y al menos siete son mujeres.

El Estado de Israel ocupa desde 1973 las Alturas del Golán -pertenecientes a Siria- y los territorios de Cisjordania (desde 1967) y la Franja de Gaza. Esta última, es un rectángulo de 46 kilómetros cuadrados por cerca de ocho de ancho, que se extiende a lo largo de la Costa del Mediterráneo y se encuentra rodeada por los desiertos de Negev y Sinaí. Es una de las zonas más densamente pobladas del mundo, donde viven hacinadas un millón y medio de personas sin luz, agua, energía ni ayuda humanitaria desde que fue declarada por el ejército israelí “zona militar cerrada”, lo que implica que medios de información y equipos de asistencia no pueden ingresar. Esta situación fue denunciada hace casi un año por Karen Koning AbuZayd, comisionada general de la agencia de Naciones Unidas para los refugiados [UNRWA], cuando advirtió: “Gaza está al borde de convertirse en el primer territorio reducido intencionadamente a un estado de abyecta destitución”; y recientemente ratificada por la Comunidad Europea en un comunicado: “La falta de acceso para la ayuda humanitaria y los cooperantes crea una situación dramática para miles de civiles”.

No satisfechos con los resultados del ataque aéreo denominado “Plomo Fundido”, el titular de Defensa del Estado israelí, Ehud Barak, aseguró que “si hacen falta botas en el terreno, las habrá”. Mientras tanto, el Ejército israelí desplegaba baterías de artillería y 6500 soldados en la frontera con Gaza para una nueva invasión como la ya realizada en 2006. Del otro lado, misiles de fabricación casera que, en su disparo más efectivo, alcanzó los 30 kilómetros y mató a un soldado israelí en una base militar. Todos los recursos militares de un Estado como el de Israel, con una de las Fuerzas Armadas más poderosas del mundo, en “una guerra total a Hamas, (que) es una organización terrorista”, según declaró la ministra de Exteriores, Tzipi Livni. Más explícito fueron los ministros, Matan Vilani, que habló de crear un “shoah” u Holocausto en Gaza, o Avi Dichter, quien opinó que se deben infligir todo tipo de castigos “sin importar el coste que supongan para los palestinos”. Como aseguró el Secretario General del Centro de Militares para la Democracia de Argentina (CEMIDA), el Coronel (R) José Luis García, desde el momento en que no hay dos fuerzas regulares que se enfrenten, sino un ejército frente a un pueblo, “no es una guerra, es un genocidio”.

Las declaraciones de las autoridades de los distintos estados e instituciones son divergentes: o hablan de guerra, igualando de esta manera la responsabilidades de un Estado con la de una organización (Hamas) que lucha por la libertad de su pueblo y sus territorios ocupados, como lo hacen Alemania, Canadá, Turquía o Egipto en particular, o la Comunidad Europea en general; o denuncian como "inaceptable la escalada militar de Israel que constituye una grave violación de la ley internacional", según la posición tomada por el movimiento de Países No Alineados (NOAL) presidido por Cuba.

Mientras que el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (O.N.U.) solicitó “a ambas partes” el cese de la violencia, el presidente de la Asamblea General del mismo organismo internacional, Miguel D'Scotto, manifestó que “la situación en Palestina en este momento es responsabilidad fundamental de la ONU (ya que) hace sesenta años cuando se decretó el Estado israelita, no se había decretado y aún no se ha decretado el Estado palestino; y ésa era parte de la misma resolución”. Si bien considera responsable de la situación a Israel, “más culpable es EEUU, por la manera parcial con que ha tratado siempre a Israel, y éste es su mejor alumno”. El problema está en el Consejo de Seguridad de la O.N.U., “si se resolviera sancionar a Israel, EEUU lo vetaría”. La calificación de “guerra” o genocidio depende, entonces, del grado de democracia que se tenga en la toma de decisiones en las Naciones Unidas, que, según D´Scotto, “en gran medida funciona como una dictadura. El problema del veto en manos de los EEUU, hace bien difícil que se tomen medidas en el Consejo de Seguridad para lograr la paz”.


 
 
Mapa de Gaza - Wipedia.png
Fuente: Wikipedia Click para ampliar