Uribe puso en peligro la liberación de los rehenes

Colombia
El despliegue militar colombiano en la zona comprometió la entrega de las FARC.

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, puso el domingo al borde de un ataque de nervios a la diplomacia brasileña, una de las más templadas y discretas de Latinoamérica. La operación diseñada por sus Fuerzas Especiales para recibir a cuatro de los seis rehenes que las FARC prometieron liberar estuvo a punto de fracasar al detectarse la presencia de militares colombianos en la zona de la entrega y ser sometidos a una estrecha vigilancia por aviones de combate.

La delegación que viajaba en dos helicópteros brasileños estaba integrada por la senadora Piedad Córdoba, una líder civil, dos periodistas, miembros de Cruz Roja y los pilotos. "Los acuerdos suscritos para rescatar a los cautivos fueron violados por el Gobierno colombiano", señaló el reportero Jorge Enrique Botero, quien asegura tener pruebas audiovisuales de sus acusaciones contra el Gobierno de Uribe. Un guerrillero fue abatido y otro detenido poco antes de la entrega de los rehenes.

El desconcierto aumentó horas después de la liberación al anunciar el presidente colombiano que cancelaba la mediación de Piedad Córdoba y de la organización Colombianos por la Paz. El motivo de su decisión no fue desvelado pero todo indica que se debió a la presunta participación de las FARC en los atentados perpetrados este fin de semana en Cali y Bogotá que dejaron el saldo de tres muertos. "No podemos permitir que el terrorismo siga haciendo fiesta con el dolor de los secuestrados y de sus familias. En consecuencia se autoriza exclusivamente a Cruz Roja Internacional y Brasil para continuar con la operación de los dos últimos rehenes", dijo Uribe ante una audiencia atónita.

Tras esta sorprendente decisión, familiares de secuestrados coincidieron al afirmar que la exclusión de Córdoba dejaba a los dos rehenes restantes, los políticos Alan Jara y Sigifredo López, a los pies de los caballos. Tuvo que ser la Cruz Roja la que intercediera para enfriar la ira del presidente que en un giro portentoso readmitió a Córdoba para continuar con sus contactos.

Sin embargo, la situación de Jara y López se ha complicado. La zona está tomada por el Ejército y los guerrilleros pueden haber iniciado un repliegue preventivo. Córdoba mostró su esperanza de que el operativo pueda reanudarse el martes.

Según indicaron a Público fuentes del colectivo Colombianos por la Paz, los detalles del rescate de los seis liberados el domingo fue sellado "entre el Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, y Piedad Córdoba". Un acuerdo oficial que para Uribe, presente en Davos durante las negociaciones, era papel mojado.

La diplomacia brasileña ya fue engañada en 2003

La primera historia de los engaños de Uribe fue destapada por el ex marido de Ingrid Betancourt, el diplomático Fabrice Delloye. Ocurrió en junio de 2003. Las FARC negociaban en secreto la entrega de Ingrid, pero una comunicación interceptada puso en marcha "la maquinaria de Uribe", según Delloye. Bogotá hizo llegar a la familia que la rehén sería liberada en Manaos, Brasil. Era falso, pero París envió en secreto un avión medicalizado. Tres días después el aparato fue expulsado del país y la libertad de Ingrid se frustró.

: Público.es
 
 
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Fuente: La Jornada Click para ampliar