Injerencia de EEUU |
El Departamento de Estado DES informa |
Hernán Viudes (Cetedo) |
Por Hernán Viudes
Cambiaron las autoridades en Estados Unidos pero no la política exterior de intervención y desestabilización para con el gobierno soberano de Bolivia. |
Fracasados los variados intentos de su antecesor George Bush por derrocar a Evo Morales, el Departamento de Estado que dirige Hillary Clinton de la presidencia de Barack Obama disfrazó a fines de febrero de “informe Sobre las Prácticas de los Derechos Humanos en Bolivia”, sus últimos actos de injerencia en la política interna boliviana. El sólo hecho de ubicarse en lugar de Estado-juez para determinar si otro Estado igualmente independiente incurre o no en políticas cuestionables es, de por sí, un acto de intromisión. Pero si a ello se le suman falsedades y omisiones que se difunden por los medios de comunicación financiados por EE.UU., la situación ya hay que enmarcarla en las prácticas de desestabilización, propio del esquema contrainsurgente de Guerra de Baja Intensidad (GBI) (1) que busca identificar cuáles gobiernos no le resultan funcionales en la aplicación de sus políticas para, de mínima desgastarlos, y de máxima derrocarlos. Entre éstas se incluyen financiamiento a los partidos políticos opositores previa elección de Morales; el apoyo del ex-embajador Philip Goldberg a los prefectos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija que intentaron el golpe cívico-militar, y al responsable de la “masacre de Pando” del 11 de septiembre pasado, el prefecto Leopoldo Fernández; la infiltración de la Central Intelligence Agency (C.I.A.) con dos supuestos agentes, el mexicano Francisco Martínez, quien, según Evo “entra y sale de Bolivia”, o con el ex policía boliviano Rodrigo Carrasco en la empresa de Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia (Y.P.F.B.), de quien el Presidente está “seguro que ningún general (de la Policía o las FF.AA.) ha tenido 21 cursos de capacitación financiados por la embajada de EEUU, uno en Panamá, otro en Inglaterra, otro en Argentina y los demás en EEUU. Qué oficial de la Policía podía tener semejantes privilegios" (2) .Ante tantos actos de injerencia en su gobierno, Evo Morales decidió la expulsión de las agencias norteamericanas, la Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos (D.E.A.) y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), y del embajador Philip Goldberg.
Ahora la presidencia “demócrata” de Obama intenta desacreditarlo con este informe donde, si bien reconoce que “el gobierno en general respetó los derechos humanos de sus ciudadanos”, (asegura que) “hubo problemas en algunas áreas: abusos por parte de fuerzas de seguridad; duras condiciones carcelarias; arrestos y detenciones arbitrarias; ataques contra el poder judicial por parte del poder ejecutivo; amenazas a las libertades civiles, incluyendo los derechos legales y la libertad de prensa; uso excesivo de la fuerza y otros abusos en conflictos internos; corrupción y falta de transparencia en el gobierno; discriminación en razón de género, pertenencia étnica y orientación sexual; trata y tráfico de personas; trabajo infantil; trabajo forzado o bajo coacción; condiciones de trabajo deplorables en el sector minero” (3). Claro que en lugar de citar las fuentes o especificar las investigaciones realizadas para llegar a semejante conclusión infundada, se pierde en vaguedades poco serias y de nulo rigor científico, del estilo: “No hubo informes confirmados…(sic)” u “Organizaciones no gubernamentales (ONG) y reclusos –no identifica cuáles- denunciaron la existencia de casos de tuberculosis y VIH/SIDA en las cárceles”(sic) (4)” . Para unir los “elementos de su informe”, el Departamento de Estado norteamericano utiliza frases tan imprecisas que hacen que ciertos párrafos sean directamente ilegibles: “Algunos familiares de sospechosos detenidos durante el estado de sitio en Pando se quejaron de que la policía y autoridades de la prefectura negaron que se hubieran hecho detenciones” (sic) (5). Si lo expuesto proviene de un informe del país más poderoso del mundo y se publica en el portal de su embajada en Bolivia, tales inexactitudes no se pueden adjudicar a errores de traducción. Con lo cual no puede llamar la atención que el gobierno de Bolivia lo haya desestimado: "Leyendo detenidamente se puede concluir que es un informe sesgado, parcializado, que simplifica la realidad nacional en un documento tendencioso y que lo que intenta es atacar y mellar la imagen del Gobierno nacional" (6).
Allí, por ejemplo, la gestión de Hillary Clinton califica de enfrentamientos violentos “con participación de campesinos progubernamentales” la masacre de Pando, adjudicándole su responsabilidad al gobierno nacional; desconoce, de este modo, la investigación realizada por expertos para la Unión de Naciones del Sur (Unasur) donde se determinó que los asesinatos ocurrieron por cuenta del prefecto, quien actualmente se encuentra detenido: “Después de haber visto hechos, lugares del suceso, de haber visitado la ciudad de Brasileira, escuchado testimonios, opinión de peritos, compulsado las actuaciones judiciales de los ministerios bolivianos y a organismos independientes como el defensor del pueblo, hay la convicción intelectual y moral de que se cometió una masacre en Pando" (7) .
Por su parte, una relectura de los diarios bolivianos refresca su coincidencia no casual con el gobierno norteamericano en la manera de divulgar la información: “Enfrentamiento entre cívicos y campesinos deja 8 muertos” (8) . ”EEUU halla abusos y amenazas a DDHH” (9). Estos acuerdos se explican porque son las organizaciones de los Estados Unidos las que apoyan a los medios locales. Es justamente la SIP (10) la que sentencia que “las libertades de prensa y expresión se encuentran gravemente amenazadas” (11) . Éstas son las únicas fuentes que aparecen citadas en el informe del Departamento de Estado, las que corresponden a sus agencias directas o indirectas, como la de Reporteros Sin Fronteras: “Los funcionarios de la embajada consultan con instituciones gubernamentales, ONG, sindicatos y otras organizaciones (…). Estados Unidos también trabaja con organizaciones de la sociedad civil y los medios de comunicación (…). Un sistema de seguimiento de casos financiado por el gobierno de Estados Unidos permite a los fiscales y a la policía administrar más efectivamente los casos (…). EE.UU. brinda capacitación a personal policial y militar del país sobre aspectos como los principios universalmente aceptados para el control de multitudes” (12) .
Con el objetivo de que su política de intromisión logre el efecto de desacreditar al gobierno de Bolivia, la embajada lo acusa de situaciones que, por trágicas, no pierden el sentido del humor: “las personas indígenas continuaron teniendo una representación proporcional baja en el gobierno y en la política” (13) . Quizás entre las omisiones del informe haya que contabilizar que Juan Evo Morales Ayma nació en una pequeña comunidad pobre, Isallavi, del cantón Orinoca, muy cerca al lago Poopó de Oruro; desciende de una familia aymara y llegó a ser el Presidente de la República.
(1)Stella Calloni, “Bolivia y los nuevos golpes de Estado”, en www.cetedo.org.
(2) A.B.I., Agencia Boliviana de Información, 26-02-2009.
(3)“Informe Sobre las Prácticas de los Derechos Humanos en Bolivia”, http://spanish.bolivia.usembassy.gov.
(4) “Informe Sobre las Prácticas de los Derechos Humanos en Bolivia”, http://spanish.bolivia.usembassy.gov.
(5)“Informe Sobre las Prácticas de los Derechos Humanos en Bolivia”, http://spanish.bolivia.usembassy.gov.
(6)Sacha Llorenti, viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, en A.B.I., 26-02-2009.
(7) El presidente de la comisión de Unasur, Rodolfo Mattarollo, en (8)Telesur, 03/12/2008. “El diario” de Bolivia, 12-9-08.
(9)La Razón,
(10)Ver La Sociedad de la desinformación, de Florencia Beloso, en este boletín.
(11) Informe de la Sip sobre la libertad de prensa en Bolivia, ante la Reunión de Medio Año
Caracas, Venezuela 28 al 30 de marzo del 2008
(12)Informes sobre el Avance de la Libertad y la Democracia – 2008 en Bolivia, Departamento de Estado.
(13) “Informe Sobre las Prácticas de los Derechos Humanos en Bolivia”, http://spanish.bolivia.usembassy.gov.
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Fuente: ABC.es
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