El papel de la prensa gráfica que hasta hoy se considera "seria", "independiente" y "objetiva", como el caso del diario Clarín y La Nación, fue clave en la difusión de la propaganda producida por el Terrorismo de Estado que se implementó en la Argentina el 24 de marzo de 1976.
Asimismo, sucede hoy con otra propaganda, con otro terrorismo pero mediático que no necesita del rifle para implementar una idea, para hacer cambiar de opinión sino tan sólo, una cámara, un comunicador, imágenes, un título entre otros recursos de la desinformación, le son suficientes para desestabilizar a los gobiernos elegidos por el voto popular.
A continuación, ustedes podrán ver algunas de las notas editoriales de los dos diarios más vendidos de la Argentina en pleno proceso de la dictadura.
Clarín El gran diario de los argentinos
El mensaje presidencial (Junio de 1976).
Aunque resultara innecesario justificar motivaciones de la acción militar del 24 de marzo – porque nada fue más evidente que la incapacidad del anterior gobierno para modificar el rumbo que nos conducía a todos al desastre -, ha sido oportuno que el país escuchara las explicaciones de su nuevo presidente. Ellas ratificaron el hecho conocido de que las Fuerzas Armadas no han interrumpido el proceso que se ha venido desarrollando sino cuando tuvieron el convencimiento de que se hallaban agotados todos los recursos susceptibles de operar la indispensable rectificación.
No es éste, sin embargo, el aspecto de la alocución del teniente general Videla que interesa aquí analizar (…) El esfuerzo del nuevo gobierno estará centrado en operar la reorganización nacional. Uno de sus principales campos de acción será la reconstrucción del Estado. En primer lugar, le tocará a él ejercer el monopolio de la fuerza y cumplir las funciones vinculadas con la seguridad interior.
De más está decir que esa fuerza será empleada sin vacilaciones en el combate frontal contra la delincuencia subversiva en cualquiera de sus manifestaciones. La palabra presidencial, sin buscar aplausos anticipados, ha fijado un rumbo apto para la solución de los problemas nacionales. Y como el mismo Presidente lo expresa, el acierto de las decisiones del Gobierno será en definitiva el que suscitará la adhesión de la gran mayoría de los argentinos.
El país ha mostrado, en efecto, su alta capacidad de organización y aún de realización. Simultáneamente llevó a cabo un bien ordenado campeonato mundial de fútbol, montó un eficaz aparato televisivo adornado con la mejor técnica de emisión en colores, amplió su capacidad hotelera de primera línea, mejoró grandemente su muy postergado y deteriorado sistema de comunicaciones, erigió estadios de nivel internacional y completó sectores de otros hasta condiciones que suscitan nuestro legítimo orgullo y la admiración de los demás.Por añadidura, a todas estas circunstancias se agregan comprobaciones relevantes que hacen a la más exacta medición del punto en el que se encuentra el país.
Vale la pena anotar algunas reflexiones en torno de ellas, aunque sabiendo que la enumeración no será completa ni indiscutible.
Septiembre de 1978
El fervor nacional apoyado en el culto al deporte por excelencia, se apoya en esta circunstancia en el deseo manifestado por la hinchada en las tribunas, por el pueblo en general en las calles, el periodismo – especializado o no – en las nutridas columnas aparecidas en los órganos de prensa de estos días y expresado en los otros medios de comunicación, de exhibir ante el mundo entero una imagen adecuada de la Argentina. Constituye éste un rasgo del ser nacional, el orgullo digno de ser rescatado y aplicado racionalmente a otras zonas del quehacer. También tiene intervención en estas manifestaciones el tradicional apego del pueblo argentino que viene de lejos, como que se origina en aquella jornada inaugural de Mayo de 1810 cuando el pueblo quiso imperativamente saber de qué se trata en un Cabildo hasta entonces herméticamente cerrado a cualquier manifestación popular. Hemos comprobado, una vez más, que el ser nacional existe y tiene acusadas características. Ya asoma el día siguiente: se acerca la vida después del campeonato. Es necesario que el espíritu aparecido perdure y se fortalezca, que no caiga en languidez tanta experiencia acumulada. Comenzando por robustecer la acción de hacer en unidad (…). El país ha tomado conciencia de que puede hacerlo.
Diario La Nación
19 de agosto de 1977
Con voluntad de fundar
"Hemos retornado a la necesidad de fundar". Pocas frases pueden sintetizar el sentido de una voluntad política colectiva con menos palabras que las que empleó el brigadier general Agosti. En efecto, todo el Proceso de Reorganización Nacional responde a la voluntad de las Fuerzas Armadas de actuar históricamente con un sentido fundacional. Si en el orden gremial y en los variados ámbitos de la actividad política no se toma conciencia de ese propósito prioritario se prolongarán los malentendidos.
(…) Los hombres de Estado de otros países, que aplican a la realidad política, social y económica de la Argentina los cánones inspirados por sus propias experiencias y tradiciones, no parecen comprender con claridad qué significado tiene el "ansia de fundar". Tal dificultad comprensiva se aprecia en la simplicidad de la receta en la que resumen las conclusiones apuradas desde afuera. El elemento básico de esa receta es siempre una expresión electoral. En lo que dice y hace ahora el Gobierno la manifestación electoral no está excluida como ingrediente, pero su función se relaciona no con la estructura agrietada y crujiente del 23 de mayo de 1976, sino con el resultado de un proceso elaborador de "una solución singular creativa para el desarrollo integral del hombre y la sociedad", para decirlo con las palabras del brigadier Agosti (…).
Los documentos de la subversión advierten que los jefes de Estado – ahora instalados en el extranjero – admiten haber sido derrotados en el enfrentamiento con las Fuerzas Armadas, pero orientan a diezmados núcleos adictos para que puedan alcanzar por el miedo político la victoria nunca obtenida por vía de la insurrección armada. Precisamente lo que el Gobierno intenta es delinear una política de renovación en la cual las Fuerzas Armadas queden libres de adoptar cualquier actitud por "miedo político". Si esto ocurriera, existiría el riesgo de perder en la paz lo ganado tan duramente a lo largo de un período de guerra virtual.
la verdad que es algo interesante..pero los jovenes del hoy NO SE INTERESAN por nada de lo QUE YA SUCUEDIO..pero que para algunos sigue teniendo importancia! nosotros estamos haciendo un trabajo de investigacion porque nos intereso mucho el tema. para nosotros es algo IMPORTANTE Y MUY SERIO!
:)